Había una vez

Un chico simpático, una gran voz, una particular capacidad de divertirse y de divertir. Fiorello ha sido siempre así. Nacido en Augusta el 16 de mayo de 1960, bajo el signo de Tauro, Rosario Tindaro (el primero de cuatro hijos: Anna, Catena y Giuseppe) se diploma en el liceo científico, pero se da cuenta que el estudio no está hecho verdaderamente para él. Nace entonces la idea de probar la aventura de las villas turísticas y como a menudo ocurre en los inicios de una carrera, se empieza desde el principio. He aquí Fiorello como cocinero, pero los escasos resultados le empujan al servicio en el restaurante. De igual forma, Rosario, detrás de las mesas tampoco parece estar cómodo y el siguiente destino es el bar. Nuestro héroe no se muestra como un barman tipo “Cocktail” pero detrás de la barra encuentra la primera ocasión de su vida. La casual indisposición del animador de la villa turística, Valtur, le abre las puertas de su primer palco escénico. Nada más tener conocimiento de la noticia, Fiorello se ofrece para substituirlo y desde aquel momento, transcurren  nueve años animando los días y las noches de las villas turísticas. Durante este periodo, Fiore trabaja desde la mañana hasta altas horas de la noche. Propiamente en los improvisados escenarios de los pueblos, Fiorello descubre su formidable capacidad de animador e inventa su primer karaoke artesanal. Este tipo de espectáculo llega desde Japón, donde ha sido inventando en la decada de los 70, pero Fiorello lo utiliza por primera vez para  hacer cantar a los veraneantes de las villas turísticas que querían exhibirse mucho pero no se acordaban nunca de las palabras de las canciones. Fiorello no hace otra cosa que escribir los textos en grandes pancartas para después  colocarlos delante de los ojos de los improvisados cantantes que se exhiben en el escenario. La perla del repertorio de Rosario son las imitaciones de cantantes en las cuales es un auténtico maestro, hasta el punto que la gente invitada de las villas se pregunta si verdaderamente él es el cantante o bien si se trata de canciones en playback.

Entre temporada y temporada, Fiorello busca un sitio en el mundo del gran espectáculo. A veces, un casting para la radio, otras veces para la televisión. Uno de los primeros en darse cuenta de su talento fue Pippo Baudo, que durante su permanencia en Fininvest, lo quería para su programa, pero el célebre presentador abandonó las redes de Berlusconi antes de la realización del show. Se esfuma así una ocasión, pero a partir de ahora es solamente cuestión de tiempo y, en 1989, llega el encuentro, en casa de unos amigos con Claudio Cecchetto, buscador de talento con un olfato excepcional.

El ojo clínico de Cecchetto, no tiene dudas: este animador siciliano tiene todas las cartas en regla para tener éxito. El día siguiente a su encuentro los dos se vuelven a ver en la sede de Radio Deejay y así la carrera de Fiorello en las villas turísticas acaba y comienza la de cabaretista radiofónico con la transmisión de “Viva Radio Deejay”. En pareja con Marco Baldini, Fiore alcanza cumbre de audiencia extraordinaria para un programa radiofónico en onda de la una a las dos del mediodia, teniendo enganchados a su frecuencia a más de dos millones y medio de radioyentes.  La pieza fuerte de Fiorello son las imitaciones de cantantes que ahora ha perfeccionado hasta el inverosímil. Entre 1989 y 1990 explota el fenómeno de Lorenzo Cherubini, artísticamente Jovanotti, la primera explosión excepcional de los “chicos de Cecchetto”. Pero en este periodo, la vida reserva a Rosario, un gran dolor, con la desaparcición de su padre. Miembro de la Guardia de Finanzas, el padre había sido siempre un importante punto de referencia para Fiorello, una persona que siempre lo había apoyado en sus elecciones, también cuando había abandonado los estudios para intentar la escalada al mundo del espectáculo. Es el mismo Rosario en admitir que la muerte de su padre ha sido uno de los momentos más duros de su vida y un episodio que le ha cambiado profundamente. Mientras tanto, el mundo sigue adelante y en la radio, Fiorello añade sus primeras experiencias televisivas, con apariciones en “Deejay Televisión” y “Deejay Beach” emitido primero en Riccione y después en la localidad española de Ibiza.

¿Televisión, radio y después? Inevitablemente, discos. Nacen así los cassettes “Il Meglio di Viva Radio Deejay” y “Spiagge”, título de la primera grabación de Fiorello, que en la versión mix, se vuelve un hit de discoteca rapidísimamente, alcanzando el segundo lugar en la clasificación en el verano de 1990.

El éxito de Fiorello como animador hace nacer la idea de un álbum sólo de imitaciones. En colaboración con Claudio Cecchetto pone en pie el singular proyecto. El título del nuevo disco es “Veramente Falso” y el éxito es absolutamente verdadero. Vende 100.000 copias y regala a Fiorello su primer disco de oro.

Pasan sólo pocos meses desde la salida de “Veramente Falso” y ya está listo “Nuovamente Falso” que significa el punto más alto de su capacidad imitativa. Como el primero, fue un éxito y los mismos artistas imitados no escatiman en felicitaciones a Fiorello.

Con “Nuovamente Falso”, que conquista igualmente el disco de oro, se concluye la primera parte de la carrera de Fiorello y se abre la segunda fase de su vida artística la cual podéis leer en la sección Televisión de esta página.

Por ahora, no hay nada mas que añadir...Solamente una cosa:

Rosario

eres fantástico. Me basta mirarte para sonreir y no entiendo  como lo consigues. Estoy muy contenta de tu éxito alcanzado, te lo mereces. Ten siempre los pies en la tierra y te deseo todavía muchos, muchos años de éxito! Dale un beso a Susana porque por lo que he entendido de tus palabras, ha sido ella quien te ha apoyado también en los momentos difíciles, aquellos en los que te has sentido abandonado por tantas personas. Estoy contenta de que hayas encontrado una persona que te ama y que estará siempre a tu lado.

Finalmente una última cosa, puede que muy banal, pero que me sale del corazón: Gracias Rosario por todo aquello que inconscientemente haces por mí.

Sarah
Enero 2002